Género en movimiento: lo que no se ve (7/10)

“Género en movimiento, lo que no se ve”. Análisis del lenguaje coreográfico en la creación contemporánea desde una perspectiva de género.

“Género en movimiento, lo que no se ve” es un proyecto de investigación con el que se pretende analizar la existencia o no de los posibles patrones de género que puedan existir en la danza contemporánea. Este proyecto ha sido otorgado con la beca de Investigación y Pensamiento 2020 del OSIC.


Fugas del género – Sharon Eyal

Al preguntar al grupo entrevistado por ejemplos de compañías o piezas donde menos se apreciaran diferencias por género hay un nombre que es recurrente. La coreógrafa israelí Sharon Eyal. Analizando los fragmentos de todo su repertorio disponibles en internet, podemos observar que suele trabajar con todo el elenco de intérpretes al mismo tiempo, manejando una energía y una potencia desde lo colectivo donde realmente no hay ninguna diferencia ni en el vocabulario ni en las calidades de movimiento según el género. Sin embargo, ocurre algo interesante con el vestuario.

Algunas de sus piezas como “Bill” cuentan con un vestuario exactamente idéntico para bailarines y para bailarinas. En “Love Chapter 2”, es un sencillo maillot académico en el que la única diferencia es que los intérpretes masculinos llevan un pezón al aire. Creo que es un gesto simbólico muy significativo, ya que ha menudo el pezón femenino es censurado mientras que el masculino no. En “Strong” hay un vestuario masculino con el torso a la vista y un vestuario femenino con los senos cubiertos. Podría parecer muy clásico pero al apreciar que hay un tercer vestuario que cubre por completo el cuerpo y sólo lo llevan un intérprete masculino y otro femenino (sin que haya división de personajes) se produce lo que en este caso llamamos una “fuga del género”: hay un vestuario masculino, un vestuario femenino y un “tercer” vestuario. Por último, “Half Life” es la pieza donde más “fuga del género” se produce. Hay el mismo vestuario para hombres y mujeres consistente en una parte inferior y un top superior. Los hombres también lo llevan por lo que todo el elenco lleva los pezones cubiertos. Visto de espaldas, los chicos van en suspensor; con las nalgas a la vistas. Podríamos señalar que con esta propuesta hay una búsqueda de unificación pero que mantiene las diferencias de género creando una justicia poética. A las chicas se les cubren los senos para evitar la sexualización imperante mientras que a los chicos se les cubren los pezones, lanzando así el mensaje hacia la censura de que un pezón es un pezón; sin importar el género. El hecho de que los chicos muestren sus nalgas pone en el punto de mira un elemento tradicionalmente masculino en el mundo de la danza como es el suspensor pero que en la sociedad rompe la masculinidad hegemónica, no es habitual ver a hombres en tanga (prenda asociada a lo femenino) en publicidad, moda, redes sociales, etc.

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